Querido lector, hoy se me ha concedido nuevamente la oportunidad de volver a escribirte y tratar de guiarte hacia las respuestas que buscas para las cuestiones que parecen simples en apariencia, pero intensifican su grado de complejidad cuando tratamos de aplicarlas hacia nosotros mismos en el plano práctico de la vida. Para el Banquete de hoy te llevaremos a un nuevo viaje por la historia, a través de los ojos de dos personajes históricos que tratarán de acercarte la verdad en un exquisito diálogo sobre un tema sumamente relevante para la sociedad. ¡Buen provecho!
Segundo Banquete – ¿ Nos define el trabajo?
-Weber: Recuerdo haberte escuchado afirmar que el trabajo es una de las primeras causas, si no la primera, de la evolución humana. ¿Acaso es así?
-Engels: En efecto, Max. El trabajo no se emancipa del estado de naturaleza, puesto que, desde los primeros estadios evolutivos ha condicionado nuestro progreso biológico y mental.
-Weber: ¿Acaso insinúas que el trabajo nos define como especie, Friedrich?
-Engels: Así es. Desde mi visión sobre este asunto, postulo que el trabajo es una necesidad material, por la cual, los individuos de una sociedad se organizan y dividen su fuerza para subsistir y mejorar sus propias condiciones materiales de vida.
-Weber: No obstante, el trabajo, sobre todo en las cada vez más complejas sociedades de nuestro tiempo, se puede volver en algo deshumanizante y someter al individuo a una condición de degradación. El trabajo, en este aspecto, termina engullendo al individuo. ¿Qué opinión te merece este escenario de los hechos?
-Engels: Ciertamente, esto puede suceder por la siguiente razón: en estadios evolutivos anteriores, aquel quien trabajaba simplemente para sobrevivir podía apropiarse de su fuerza de trabajo, en cambio, en una sociedad capitalista no se produce para sí mismo, si no para los demás dando lugar a una estructura social entre aquellos que están asalariados y los que formar parte de la superestructura, es decir, del contexto sociocultural y político en que vivimos.
-Engels: Ciertamente, esto puede suceder por la siguiente razón: en estadios evolutivos anteriores, aquel quien trabajaba simplemente para sobrevivir podía apropiarse de su fuerza de trabajo, en cambio, en una sociedad capitalista no se produce para sí mismo, si no para los demás dando lugar a una estructura social entre aquellos que están asalariados y los que formar parte de la superestructura, es decir, del contexto sociocultural y político en que vivimos.

-Weber: Además, dicho sea de añadido, que el trabajo, en ocasiones, puede provocar desencanto en las personas y éstas, terminan por proyectar este desencanto en su realidad vital provocando una brecha en sus respectivas vidas. Dicho esto, oyéndote hablar acerca de la producción para uno mismo en nuestra sociedad capitalista, ¿darías por cierto que el trabajo es la circunstancia vital que más repercute en la formación personal de los individuos?
-Engels: Incluso, los niños en el colegio trabajan. Tal vez éstos, sean más libres que sus padres, ya que, al menos, se aprehenden de los conocimientos que los maestros les brindan, al igual que, el maestro fue pupilo en su día, en efecto sí, el trabajo y su fuerza es lo que moldea a los individuos.
-Weber: Entonces, según tu perspectiva, ¿esos niños que nombras serían obreros y su maestro el patrón?
-Engels: Exactamente, pero con la diferencia de que un niño del colegio trabaja para sí mismo y es esta misma fuerza la que determinará su futuro. El trabajador asalariado no lo hace por sí mismo ni para sí mismo, si no que, para cubrir las necesidades materiales y las de sus hijos sin tener la oportunidad de aprender ningún conocimiento nuevo puesto que produce para otros.
-Weber: Amigo, considero ciertamente lo que planteas y creo que te daré la razón con lo referente al estado de naturaleza, pero también añadiré que has mencionado una cosa que a priori no ves, pero yo sí intuyo. Y es que, como bien has mencionado con el ejemplo del colegio hay un rol específico pupilo-maestro, y es en este rol donde radica el estatus. Un alumno no debe desobedecer al maestro al igual que un trabajador debe cumplir con su jornada y obedecer las órdenes de su encargado. La diferencia consiste en que un trabajador puede convertirse en encargado, así como un pupilo en maestro. Esto hará cambiar su perspectiva del trabajo y estar finalmente a las órdenes de un estatus superior. El trabajador, aunque tiene una realidad material que cubrir, parte de una división y organización jerárquica, pero movible y es esto, amigo, lo que finalmente te aliena y deprime, pues la carismática posibilidad de escalar es la que te mantiene produciendo y claudicando con el gerente, así como el alumno haría con su maestro. Además, no atisbas el racional poder que la burocracia ejerce en nosotros puesto que, incluso, aquellos que servimos a la superestructura no estamos exentos de la censura y ésta, es una representación directa del poder del Estado, el cual te condiciona.
-Engels: Cierto es que no me había fijado en aquello que nombras sobre el estatus, pues tiene mucho que ver con la burocracia. En ésta, se le imponen trabas tanto al trabajador como al usuario de la misma ya que, el trabajador trabaja directamente para el Estado y es éste quien finalmente es su patrón y el usuario está ligado a claudicar con las exigencias burocráticas del patrón (es decir, el Estado). ¿Qué libertad tenemos entonces como individuos?
-Weber: Ciertamente, esta última pregunta que planteas, es de un extenso contenido que nos puede servir como excusa para un nuevo encuentro.




