Hay que estar siempre ebrio. Todo se reduce a eso; es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo, que os destroza los hombros doblegándoos hacia el suelo, debéis embriagaros sin cesar. Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os plazca. Pero embriagaos. Y si alguna vez os despertáis en la escalinata de un palacio, tumbados sobre la hierba verde de una cuneta o en la lóbrega soledad de vuestro cuarto, menguada o disipada ya la embriaguez, preguntadle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, canta o habla, preguntad qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj os contestarán: «¡Es hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriagaos; ¡embriagaos sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como os plazca.»
Reflexión: Charles Baudelaire, poeta francés del siglo XIX, célebre por su visión sobre temas como la existencia, la sociedad, la libertad o el mal, fue una de las voces más importantes de la literatura francesa. Con este poema, Baudelaire explora la condición humana y reflexiona sobre el tiempo. Tiempos donde pesa el paso de la vida y ahonda profundamente sobre la fragilidad humana, proponiendo diversas vías de escape para no caer en las garras del olvido.
Te toca: ¿Qué impresiones te deja este poema? ¿Es necesario excederse en algún aspecto de la vida para poder sobrellevarla? ¡Te invitamos a participar! Deja tu comentario en: emi.lagacetadelinsolente@gmail.com



